He vuelto a abrirla. Esta vez me costó decidirme, no sabía si podría soportarlo. Acostado en mi cama de pronto la motivación llegó a mis manos, que pronto se encarnaron en mi piel y la arrancaron de donde estaba. Fue así, no podría decir mucho más. Tenía que detenerme de alguna forma. Ni las tijeras, ni el cuchillo en la cocina ni tirarme del balcón eran opciones que me convencieran. Sí. Definitivamente tenía que detenerme. Fue así como el recuerdo de previos incidentes llegaron a mi cabeza.
Procedí como siempre procedo. Primero, ponerse cómodo. Sentado es la mejor opción, siempre mirando a una pared en blanco a la cual aferrarse una vez que el dolor nos invada. Segundo, explorar el terreno. Se recorre la piel con ese dedo, esa uña que de a poco se hace más punzante, y se marca el lugar en el que trabajaremos. Y por último, mejor respirar profundo, contener la respiración, cerrar los ojos, o mirar a la pared previamente puesta en frente, y abrir. Se raspa suavemente al principio pero con fuerza, para luego ir más rápido y con más intensidad.
Una vez que se siente la uña meterse en la piel, uno debe detenerse. Si aun la marca es muy pequeña se realiza el procedimiento de forma rápida y con un poco menos de intensidad, solo para asegurarnos que está bien abierta.
Al principio, el dolor será leve. Pero bastarán tan solo 30 segundos, para que el dolor se transforme en algo intolerablemente exquisito.
PD: No se asuste si luego de limpiar con algún desinfectante se hinche la zona del trabajo. Completamente normal.
rara descripcion de un procedimiento.... me acordé de gabriel.. y sus descripciones..
si... buen texto.. triste descenlace..
pero en fin..
todos los "intentos de artista" estamos medianamente locos..
cuidese
suena tan enfermo... pero es tan necesario